¿Qué son las ásanas?
Las posturas de Yoga tan difundidas en occidente son las ásanas. El Yoga se vale de ellas, como de otras harramientas para la práctica, pero el Yoga no es sólo posturas.
La definición de ásana «postura cómoda y estable.»
¿Qué buscamos a través de la práctica de ásanas en Yoga?
Cada ásana tiene sus beneficios a nivel físico, mental y emocional. Las posturas tienen implicancia en el físico obviamente, pero tmabién buscan beneficios fisiológicos y a nivel mental y energético.
Dentro de las prácticas de Yoga, hay estilos que tienen secuencias predefinidas y otras, que van variando.
Por ejemplo la serie tradicional de Hatha Yoga de Sivananda es una secuencia definida de ásanas, que se práctica igual cada vez. La serie de Ashtanga Vinyasa Yoga, también lo es. En cambio la práctica de Vinyasa o Yoga integral puede variar clase a clase.
Definición de ásana en los Yoga Sutras, una de las lecturas más antiguas que nos acerca conocimientos ancestrales del Yoga: «Sthira Sukham Asanam». Sthira significa estabilidad/firmeza y Sukha significa comodidad/facilidad.
¿Por qué muchas veces mencionamos sus nombres en sánscrito?
Si bien muchas veces traducimos los nombres de las posturas, podemos haber escuchado más de una vez su nombre en sánscrito, esto se debe por un lado a respetar la tradición y origen del Yoga y a que de esa manera su nombre resulta Universal y podemos practicar en cualquier lugar del mundo sin necesidad de compartir el idioma, sólo con el lenguaje de unión que nos propone el Yoga.
Un poco de historia….
Los primeros registros de ásanas datan del 5000 a.C. y es la postura clásica de meditación, que hoy conocemos como loto, padamsana, en las inmediaciones del Valle del Indo. Algunos investigadores, además aseguran que fue en esa misma región donde las mujeres que se dedicaban a la tierra han desarrollado algunas noción de ciclo lunar y protoyoga en total consonancia con la naturaleza y, como una ofrenda a la tierra, y los cultivos.
Lo que hoy nos llega a occidente como Yoga, es el Hatha Yoga, que tiene sus orígenes entre el siglo V y VII d.C. en la era tántrica. Es el mal llamado yoga físico, justamente por las posturas, pero que responde a un sistema de bienestar psico-físico que se vale de otras herramientas, además de las ásanas, como pranayamas (ejercicios de respiración), mudras (gestos), kriyas (limpiezas), y bandhas (cierres).
En el «Yoga moderno» y más difundido, nos encontramos con gran variedad de ásanas, sus variantes y derivados, que muchas veces responden a la interacción de maestros y discípulos o mismo la intervención de otras culturas con la introducción del Yoga en occidente sobre todo e intensamente a partir del siglo pasado.
En la práctica personal de Yoga es importante registrar las necesidades de nuestro cuerpo y qué modificaciones necesitamos para hacer esa postura cómoda lo que nos permita mantenerla estable, permanecer en ella y respirar. Es muy importante esto porque de otra manera la mente va al dolor y difícilmente pueda concentrarse en la respiración y propiciar cuerpo mente para la meditación, el fin último del Yoga.
