Yoga y celulares, ironías de la era moderna

Hoy se publicó una nota en clarin.com que me lleva al menos a reflexionar. Pueden leerla completa en ese link.

Parece que en el Facebook Sport Center, una especie de centro de relax y distracción que posee la empresa en California para sus empleados, se dictan clases de Yoga, una tendencia que crece cada vez más en todas las empresas del mundo y en Argentina también.

Resulta que una empleada/alumna estaba navegando en facebook en la clase de Yoga y la profesora pidió que apagara el celular. La empleada se quejó y la empresa rescindió los servicios de la instructora de Yoga Alice Van Ness.

 

 

Las primeras reflexiones que me surgen son: por un lado, cuánto nos cuesta desconectarnos de exterior y encontrarnos con nosotros mismos? por qué no intentar silenciar el celular junto con la mente por un rato y contestar llamados y mensajes más tarde?  y  por otro lado, hasta qué punto la instructora de Yoga  debe solicitar al alumno que apague su celular?.

Al sumarnos a una práctica de Yoga, la idea debería ser centrarnos en nuestro interior. Por lo tanto suena bastante lógico la necesidad de apagar o silenciar el celular mientras dura dicha práctica.

Sin embargo, el tema no termina ahí. El problema no es sólo la persona que no trabaja a conciencia en la clase, sino el no darse cuenta que perturba  el espacio de trabajo del resto de los participantes. Los celulares suenan y desconcentran, alejando la mente del momento presente y del aquí y ahora de la práctica.

En el Ashtanga Yoga (o Grados en la práctica del Yoga) que atraviesa necesariamente el alumno en su práctica, se plantean en los dos primeros pasos YAMA y NIYAMA, códigos de ética para con nosotros mismos y con el otro que destacan los valores de veracidad y honestidad con uno mismo y con la práctica, respecto y dedicación hacia los otros y hacia la filosofía del Yoga.

Personalmente, creo que el tema celular es responsabilidad de cada alumno y tiene que ver con el compromiso con la práctica y el tener en cuenta el momento y a los demás. Si bien entiendo que existen situaciones especiales en las que puede ser necesario estar conectado, lo ideal es poder dejar las pertenencias personales fuera del salón de clase para centrarnos en nosotros mismos y despejarnos de los pensamientos y problemas que traemos de afuera.

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